El oficio que el propio gremio declaró que falta en la provincia. Los módulos del campamento de la mina llegan prefabricados desde afuera y hasta ahora los armó gente de afuera; UOCRA ya negoció que el montaje se haga con mano de obra 100% sanjuanina, y detrás del primer campamento vienen cinco más. Abajo: qué es el laburo, cuánto se gana, qué te piden, dónde te formás gratis y cómo entrás.
Arma el lugar donde va a vivir la mina. Recibe los módulos habitacionales —que hoy llegan prefabricados, muchos desde el exterior— y los monta en sitio: nivelación y bases, izaje y posicionamiento, unión entre módulos, sellado y aislación para el frío de cordillera, y la conexión de las instalaciones eléctricas, sanitarias y de calefacción. Es el hueco que el propio gremio declaró en público: la mano de obra local no domina las técnicas de montaje modular, y el campamento que viene se cuenta de a miles de camas.
El montaje de campamento no es un empleo permanente: es obra. Pero acá la obra viene en serie —un campamento atrás del otro—, y eso cambia la cuenta.
El montaje de campamento es obra, así que el encuadre es el convenio de la construcción (CCT 76/75, UOCRA-CAMARCO). Sobre la escala general del convenio —la columna sin adicional de zona— los básicos con vigencia 1-jul-2026 son $6.800 por hora el oficial especializado, $5.817 el oficial, $5.375 el medio oficial y $4.948 el ayudante, más una suma no remunerativa mensual que va de $57.900 para el ayudante a $72.900 para el oficial especializado. A eso se le suman las horas de la obra y los adicionales que negocie cada contrato. Y hay una palanca propia del convenio que conviene conocer: el que hace 200 horas de tareas de categoría superior pasa automáticamente a esa categoría
Cambia cada paritaria: tomalo como referencia datada — la foto de hoy, con su fecha al lado.
El consorcio PowerChina + Beijing Chengdong ganó la construcción del campamento modular de Batidero con una oferta de USD 52 M contra USD 70 M del oferente argentino, y la fabricación de los módulos se hace en el exterior; RAFA S.A. entró como socia local y UOCRA negoció que el armado se haga con mano de obra 100% sanjuanina, con unos 100 empleos y una obra del orden de 16 meses. Detrás vienen el resto del campamento definitivo de Batidero, tres campamentos adicionales del Corredor Norte, el campamento de Los Azules y los de El Pachón
El hueco real: El campamento de Batidero fue apenas el arranque —100 empleos locales para el armado, con obra de unos 16 meses— y UOCRA ya negoció que la mano de obra del montaje sea 100% sanjuanina. Detrás vienen el resto del campamento definitivo, los del Corredor Norte, el de Los Azules y los de El Pachón. El cuello no es el cupo: es que la técnica de montaje modular no está difundida en la provincia y hoy la traen de afuera junto con los módulos.
No hay una matrícula de montador modular: el oficio existe pero no tiene título propio en la Argentina, y ahí está exactamente la oportunidad. Lo que se pide es la base de obra —albañilería, construcción en seco, instalaciones eléctricas y sanitarias, y sobre todo trabajo en altura y espacios confinados con sus cursos de seguridad—, más la experiencia específica de montaje, que hoy en la provincia casi nadie tiene porque los módulos vinieron armados de afuera con su propia gente. El propio gremio reconoció públicamente el hueco y propuso que la contratista capacite en el centro de formación de Fundación UOCRA. Traducido: el que se forma ahora se forma para un oficio que todavía no tiene competencia local
Base de obra acreditable —albañilería, construcción en seco o instalaciones— y los cursos de seguridad de la construcción: trabajo en altura, espacios confinados, izaje, primeros auxilios. Como el campamento se monta en cordillera, también corren el apto de altura y la disponibilidad para el régimen de obra lejos de casa. No hace falta título: hace falta poder mostrar obra hecha, y estar registrado con la libreta de la construcción, que es el documento que ordena el empleo del rubro.
Por la contratista del campamento y sus subcontratistas, no por la minera. En Batidero el esquema fue un consorcio extranjero con una socia local —RAFA S.A.— y el gremio negociando el cupo de mano de obra sanjuanina para el armado: ese patrón se va a repetir en los campamentos que siguen. Los dos canales que funcionan son la bolsa de trabajo de UOCRA seccional San Juan, que es por donde se ordena el empleo de la construcción, y presentarse directo en la socia local de cada consorcio. Estar con la libreta al día y los cursos de seguridad hechos es lo que te pone en la lista corta cuando abre el cupo.
El primer paso concreto: Anotate en el CIFIC-CFP de Fundación UOCRA en San Juan capital: es gratis, es la base del oficio y es el centro que el propio gremio puso sobre la mesa para capacitar en montaje modular. Mientras cursás, poné al día la libreta de la construcción y hacé los cursos de seguridad —altura, espacios confinados, izaje—, que son los que te habilitan a entrar. Y acercate a la seccional de UOCRA San Juan para quedar en la bolsa de trabajo: cuando se abre el cupo de un campamento, la lista sale de ahí.
El trabajo es por obra y con fecha: el campamento se monta, se termina y hay que engancharse con el siguiente — la ventaja es que en San Juan hay una secuencia de campamentos por delante, no uno solo. La técnica la trae el fabricante, así que se depende de que la contratista capacite; sin eso quedás en tareas generales. Y hay un riesgo estructural que conviene mirar de frente: el episodio de Batidero mostró que el compre local es puntuable pero no vinculante y que el precio global compite en serio, así que el cupo de mano de obra local se negocia obra por obra y no está garantizado por ley.

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